Con la llegada del verano y días de calor incrementamos la utilización del aire acondicionado para mantener una temperatura adecuada en el hogar o la oficina. Es importante tener en cuenta unas buenas prácticas para evitar gastar en exceso y mantener el equipo en buenas condiciones:
- Revisa periódicamente los filtros de aire, cuyo estado dependerá de las condiciones de uso y ubicación. Se recomienda limpiarlos al menos una vez al año para eliminar polvo, polen y fibras, aunque si lo usas muy a menudo, es aconsejable que los revises con mayor frecuencia.
- Los puedes limpiar aspirándolos o lavándolos con agua fría, nunca caliente. Puedes secarlos a la sombra y espera a que hayan secado completamente para colocarlos en el aparato.
- Antes del comienzo de cada temporada es importante que un técnico revise el estado del equipo, tuberías, aislaciones, robinetes y circuito eléctrico.
- El aislamiento de la estancia es muy importante. Mantén las puertas y ventanas cerradas mientras está el aparato está funcionando.
- Es aconsejable mantener la temperatura entre 24º y 26º C. A menor temperatura, mayor es el esfuerzo de la unidad y mayor su consumo. Es suficiente con seleccionar 5º C por debajo de la temperatura exterior para tener una sensación de frescor.
- Evitar poner en marcha el aparato mientras no haya nadie en la habitación y si lo dejas encendido por la noche, utiliza el modo “sleep” o noche, que apaga el equipo automáticamente a las seis horas de funcionamiento.
- No orientes el flujo de aire frío hacia las personas, porque además de desagradable es perjudicial para la salud.